¿De dónde viene el oxígeno que respiramos?
Respuesta breve: cerca de la mitad viene de los océanos y el resto de bosques, pastos y otras plantas. La respuesta larga trata de cuánto recibimos sin darnos cuenta.
La respuesta breve
Los océanos aportan una parte muy grande del oxígeno de la Tierra. Suele decirse que cerca de la mitad. El resto viene de los bosques, los pastos y otras plantas. Son descripciones redondeadas y no una contabilidad exacta, pero la imagen es clara: el oxígeno que respiramos viene de los océanos, los bosques y los pastos de nuestro propio planeta.
Si esperabas un único lugar en el mapa, no lo hay. El suministro está repartido por toda la Tierra, y buena parte viene de los océanos, que casi ninguno de nosotros ve con frecuencia.
Conviene decir con claridad lo que este artículo no es. No es una tabla científica. Las cifras de aquí son estimaciones de uso cotidiano: los océanos, cerca de la mitad; el resto, de las plantas de tierra firme. Quien quiera cifras exactas debería consultar el trabajo de los especialistas en ciencias de la Tierra. Lo que queremos compartir es la imagen, porque la imagen es fácil de recordar y fácil de agradecer.
Un regalo que llega de lejos
Es natural imaginar que el oxígeno que respiras viene de los árboles que ves por tu ventana. Esos árboles importan. Pero los vientos mezclan la atmósfera sin cesar, así que el aire que respiras hoy puede haber estado hace poco sobre otro continente. El oxígeno que tomas no tiene dirección. Se reparte desde un único cielo común.
Eso merece una pausa. En algún lugar hay un océano que quizá nunca veas y hay bosques que quizá nunca visites. Tu respiración de esta mañana puede deberles algo. Unos 8000 millones de personas se sirven de las mismas fuentes al mismo tiempo. Nadie manda una factura y nadie tiene que pedir permiso.
Piénsalo como una casa compartida. En un hogar, muchas personas usan las mismas habitaciones, la misma agua, el mismo calor, y nadie lleva la cuenta de quién usó qué. La Tierra funciona un poco así. Es un solo hogar con una familia muy grande, de unos 8000 millones de personas, y el aire es una de las primeras cosas que da.
Por qué casi nunca lo notamos
Notamos lo que falta, no lo que siempre está. Una respiración es tan constante y tan silenciosa que se pierde en el fondo, y muchas personas pasan un día entero sin pensar en ella ni una vez. Sin embargo, es el primer regalo del día y el último, y no nos pide nada. Prueba una pequeña experiencia. La próxima vez que andes con mucho que hacer, pregúntate cuándo fue la última vez que pensaste en tu respiración. Si la respuesta es que no lo recuerdas, es normal y no hay de qué preocuparse.
Notar es toda la invitación. No tienes que resolver nada en este momento. Solo tienes que ver que se te está dando algo, una y otra vez, durante todo el día. Es todo lo que hace falta para empezar.
Lo que el agradecimiento puede hacer por ti
La gratitud se ha estudiado. En un artículo de 2003 de Emmons y McCullough, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, las personas que anotaban con regularidad aquello por lo que estaban agradecidas decían sentirse mejor con más frecuencia que las de los grupos de control. El estudio no trataba de la respiración. Pero la respiración es quizá lo más sencillo por lo que dar las gracias: siempre está ahí, es gratuita y no necesita ninguna ocasión especial. Dar las gracias no requiere palabras grandes. Pueden ser breves y tranquilas: gracias por este aliento.
Otra cosa que los investigadores han mirado es la respiración lenta: algunos estudios la relacionan con una sensación de calma. Lo mencionamos con cuidado y sin prometer nada. Si te detienes, respiras despacio y piensas en los océanos y los bosques, haces algo sencillo que muchas personas describen como tranquilizador. Aquí tienes una forma pequeña de probarlo:
- Detente un momento e inhala despacio una vez.
- Piensa en los océanos, los bosques y los pastos que ayudaron a formar ese aire.
- Exhala y di gracias, con tus propias palabras y en tu propio idioma.
Cada respiración es un regalo de nuestro hogar común. Notarlo lleva un minuto.
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Lo que suelen preguntar
¿Los océanos o los bosques dan más oxígeno?
Los océanos aportan una parte muy grande, que suele describirse como cerca de la mitad. El resto viene de los bosques, los pastos y otras plantas. Son descripciones redondeadas, así que importan tanto el mar como la tierra.
¿El oxígeno que respiro viene de mi propia región?
No necesariamente. Los vientos mezclan la atmósfera sin parar, así que el aire que respiras hoy puede haber estado hace poco sobre otro continente. Todos tomamos de un mismo cielo común.
¿Cómo se relaciona dar gracias por una respiración con el planeta?
Cuando das gracias por una respiración, de algún modo das gracias por todo lo que la hace posible: los océanos, los bosques, los pastos. Los estudios sobre la gratitud, como el de Emmons y McCullough (2003), encontraron que quienes anotaban con regularidad aquello por lo que estaban agradecidos decían sentirse mejor con más frecuencia. La respiración es un lugar sencillo para empezar.
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