Cristianismo
volver

SALMOS 40 · Pacientemente esperé al Señor

todavía no hay traducción a tu idioma; se muestra en inglés

1Esperé pacientemente al SEÑOR, Y Él se inclinó a mí y oyó mi clamor.

2Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso; Asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos.

3Puso en mi boca un cántico nuevo, un canto de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán esto, y temerán Y confiarán en el SEÑOR.

4Cuán bienaventurado es el hombre que ha puesto en el SEÑOR su confianza, Y no se ha vuelto a los soberbios ni a los que caen en falsedad.

5Muchas son, SEÑOR, Dios mío, las maravillas que Tú has hecho, Y muchos Tus designios para con nosotros; Nadie hay que se compare contigo; Si los anunciara, y hablara de ellos, No podrían ser enumerados.

6Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado; Me has abierto los oídos; Holocausto y ofrenda por el pecado no has pedido.

7Entonces dije: «Mira, aquí estoy; En el rollo del libro está escrito de mí;

8Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios mío; Tu ley está dentro de mi corazón».

9He proclamado buenas nuevas de justicia en la gran congregación; No refrenaré mis labios, Oh SEÑOR, Tú lo sabes.

10No he escondido Tu justicia dentro de mi corazón; He proclamado Tu fidelidad y Tu salvación; No he ocultado a la gran congregación Tu misericordia y Tu fidelidad.

11Tú, oh SEÑOR, no retengas Tu compasión de mí; Tu misericordia y Tu fidelidad me guarden continuamente,

12Porque me rodean males sin número; Mis iniquidades me han alcanzado, y no puedo ver; Son más numerosas que los cabellos de mi cabeza, Y el corazón me falla.

13Ten a bien, oh SEÑOR, libertarme; Apresúrate, SEÑOR, a socorrerme.

14Sean avergonzados y humillados a una Los que buscan mi vida para destruirla; Sean vueltos atrás y cubiertos de ignominia Los que se complacen en mi mal.

15Queden atónitos a causa de su vergüenza Los que me dicen: «¡Ajá, ajá!».

16Regocíjense y alégrense en Ti todos los que te buscan; Que los que aman Tu salvación digan continuamente: «¡Engrandecido sea el SEÑOR!».

17Por cuanto yo estoy afligido y necesitado, El Señor me tiene en cuenta. Tú eres mi ayuda y mi libertador; Dios mío, no te tardes.

fuente: Nueva Biblia de las Américas

WEBREATH · 11:11

«Él mismo da a todos vida y aliento y todas las cosas» — Hechos 17:25

El aliento es uno para todos: de él vive cada persona, sea quien sea y crea lo que crea. Cada día a las 11:11 de la hora local la gente se detiene sesenta segundos, respira y agradece a Dios el aliento: cada uno con sus palabras, cada uno en su interior. En ese minuto somos un solo Aliento.

WEBREATH — el Minuto a las 11:11, su hora local: somos un solo Aliento