Cristianismo
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Salmos 16 · La presencia del Señor

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1Guárdame, oh Dios, porque en ti he puesto mi fe.

2Oh alma mía, dijiste al Señor: Tú eres mi Señor; mi bien, nada es comparable a ti.

3En cuanto a los santos que están en la tierra, y los íntegros está todo mi deleite.

4¡Se aumentarán sus dolores, quienes irán tras otro dios; jamás seré parte de sus sacrificios sangrientos! ni pronunciaré sus nombres con mis labios.

5Tú Señor eres la porción de mi herencia y de mi copa, Tú me colmas de bendiciones, mi vida está en tus manos.

6Justos son los lugares marcados para mí; la herencia que me ha tocado ha sido un patrimonio hermoso.

7Alabaré al Señor que ha sido mi guía; y en lo íntimo de mi ser me corrige por las noches.

8He puesto al Señor delante de mí todo el tiempo; porque él está en mi diestra, nada me hará caer.

9Debido a esto, mi corazón está contento, y se gozó mi alma, mi ser descansa confiadamente también.

10Porque no dejarás mi alma en él sepulcro; no dejarás que tu santo vea corrupción.

11Me mostrarás el camino de la vida; donde estás, la alegría está completa; en tu diestra hay placeres, dichas, delicias por los siglos de los siglos.

fuente: La Biblia en Español Sencillo

WEBREATH · 11:11

«Él mismo da a todos vida y aliento y todas las cosas» — Hechos 17:25

El aliento es uno para todos: de él vive cada persona, sea quien sea y crea lo que crea. Cada día a las 11:11 de la hora local la gente se detiene sesenta segundos, respira y agradece a Dios el aliento: cada uno con sus palabras, cada uno en su interior. En ese minuto somos un solo Aliento.

WEBREATH — el Minuto a las 11:11, su hora local: somos un solo Aliento